No juzgues palabras rotas, que cual cristal penetra tu piel -aún no teniendo razón-pues salen de gargantas quemadas.
No atiendas al que grita, pues su grito no es más que su frustración- y tus oídos no serán los que soporten lo ilógico de sus bramidos -
No escuches no escuches no escuches cuando encuentren tu llaga y aprieten con fuerza, pues no es más que el ataque sucio del débil, que desesperado, lucha por ganar – aún sin pensarlo-.
No mires con rabia a los ojos del falso grito opresor, pues no encontrarás sino odio hacia un llanto- y no hacia el niño que gime detrás-.
No confundas crueldad intolerable por miedo, pero tampoco la aguantes.
No permitas que te paralicen sus voces, pues entonces, sólo entonces, el frío de una mente que encanece, habrá conseguido su fin.
//Que no te lo roben, que es lo único que tenemos y lo poco que nos queda.
Y sonríeme que te vea.
Desde luego, tienes razón, y poco importan las opiniones. Pero déjame decir una cosa más: ni un momento he dudado de ti (…) Has encontrado la redención de la muerte. La has hallado con tu misma búsqueda, con tu propio camino, a través de pensamientos, ensimismaciones, ciencia, reflexión, inspiración.¡Pero no la has encontrado a través de la doctrina! Yo pienso, (…)¡Que nadie encuentra la redención a través de la doctrina!¡A nadie (…) le podrás comunicar con palabras y a través de la doctrina lo que te ha sucedido a ti en el momento de tu inspiración! Mucho es lo que contiene la doctrina() a muchos les inspira a vivir honradamente, a evitar lo malo (?). Pero esta doctrina tan clara y venerable no contiene un elemento: el secreto de lo que el majestuoso mismo ha vivido, él solo, entre centenares de miles de personas.(…)


